En el 2000, Maureen Kelly, quien se describió a sí misma como una makeup junkie, trató de demostrar que el glamour puede ser beneficioso para las mujeres al fundar TARTE en su pequeño estudio de Nueva York, pionero en el uso de productos naturales de alta calidad.

Hoy en día, las distinguidas fórmulas de TARTE y sus envases "eco-chic" se comercializan en más de 200 países y son elogiadas por redactoras de belleza, influencers y celebridades.